Número 18 ,  Marzo  2002
Versión digital de Training & Development Digest.

20/03/2002
¿Se puede gestionar la confianza?

Las buenas relaciones con los empleados se basan en la confianza. Sin embargo, los estudios indican que ésta se está erosionando a pasos agigantados (sobre todo, después de las decisiones que han tomado muchas empresas tras el 11- S). ¿Qué puede hacer el director ante este panorama desalentador?





    Vivimos en unos tiempos paradójicos. Cualquier persona emprendedora que sepa escribir punto.com y redactar un plan de negocio más o menos comprensible puede hacerse millonario.

De cada cinco compañías norteamericanas, tres muestran aumento de ganancias en sus estados de cuentas trimestrales
La tasa de desempleo es casi la más baja de los últimos treinta años
Las empresas están pagando primas de 1.000 dólares al firmar contratos laborales
Según varias estimaciones, se prevé que, en el año 2002, habrá en Estados Unidos 850.000 puestos vacantes para informáticos
La rotación del personal de línea en el negocio de los restaurantes de comida rápida supera el 200%, siendo no mucho menor la de los directores de línea
    Al mismo tiempo, todos los días nos enteramos de fusiones gigantescas y de los consiguientes despidos. La empresa Challenger, Gray & Christmas de Nueva York, dedicada al outplacement, calcula que, en 1999, ha habido un total de 675.000 reducciones de puestos de trabajo en Estados Unidos. Con sólo 2.663 despidos más, se habría igualado el récord de la década, que había sido batido en 1998 con 678.000 despidos. Pero se superaron con creces las 615.000 reducciones de puestos de trabajo del año 93, que fue la última vez que alguien en la prensa profesional intentara quitarle dramatismo a la avalancha de reducciones.

    Ni siquiera en las empresas que parecen estables y fuera de peligro de ser absorbidas o reducidas, hay algún puesto de trabajo seguro. "He aprendido que nunca se puede confiar en esos bastardos y punto", ha dicho un antiguo empleado de una gran empresa de seguros, que había sufrido grandes despidos a raíz de lo que se suponía que iba a ser una fusión amistosa.

Esa clase de amargura no es un caso aislado ni mucho menos. Hoy en día, muy pocas personas confían en las organizaciones donde trabajan, ni disfrutan de la seguridad que deberían sentir en estos tiempos de bonanza económica.


Entonces, ¿qué pasa?

Consecuencias de la desconfianza para las organizaciones.

    Para las organizaciones, las consecuencias de esa desconfianza son:

  • Un ambiente inseguro
  • Gran movilidad laboral
  • Lealtad apenas marginal y, muchas veces,
  • Deterioro de relaciones con el cliente.
   Hace poco, Aileen Baird y Reál St. Amand, de la Comisión del Servicio Público de Canadá, examinaron algunas investigaciones sobre la confianza y encontraron pruebas irrefutables de que poca seguridad entre los trabajadores puede, efectivamente, llegar a ser causa directa de mucha tensión nerviosa, disminución de productividad, inhibición de la innovación, lentitud para tomar decisiones e, indirectamente, de baja moral, gran movilidad laboral y frecuente absentismo.

    "Nuestros clientes confían que les suministraremos nuestros productos de dormitorio cuando los necesiten", dice Napoleón Barragán, director general de Dial-A-Mattress, empresa de Long Island City (Nueva York), que se compromete a efectuar las entregas en el término de dos horas dentro del perímetro del área metropolitana de Nueva York. "Tienen que confiar en la palabra que les dan nuestros representantes por teléfono. Esos trabajadores, metidos en cabinas de 1,5m x 1,5m no contestarían a las llamadas de los clientes si no confiaran en nuestro apoyo y en que les trataríamos con la misma deferencia con que deseamos que ellos traten a los clientes", dice Barragán.

    Leonard L. Berry, profesor de márketing en la Universidad de Texas A & M, y autor de Discovering the Soul of Service (The Free Press, 1999), ha examinado detenidamente cuáles son las consecuencias para los clientes si hay poca confianza entre los empleados. "Las relaciones basadas en la confianza son la característica común del éxito sostenido de todas las empresas que hemos estudiado para escribir este libro", dice el profesor. "La confianza es igualmente importante tanto para las relaciones con el cliente como con los empleados. Los clientes abandonan las empresas en las cuales no tienen confianza. Los empleados hacen lo mismo".

    Dennis Reina, coautor de Trust & Betrayal in the Workplace (Berrett-Koehler, 1999) comparte la opinión del profesor Berry. Dice: "Hemos presenciado fracasos de innumerables medidas y proyectos de cambio por falta de confianza en las personas que los introducían. Hemos visto insidia entre vicepresidentes, a directores que se callaban sus opiniones y a empleados que saboteaban proyectos, porque no confiaban los unos en los otros".

    Esta nueva preocupación por la confianza en el lugar de trabajo no es únicamente una nueva pasión de algunos estudiosos. Tanto los directores de línea como los ejecutivos se percatan del efecto de la confianza o de su falta, en todo su entorno. Un estudio realizado en 1997 por Conference Board, la organización de investigación empresarial de Nueva York, ha revelado que la falta de confianza en los directores y la baja moral son los dos factores más significativos para las relaciones entre los empleados y directores hoy en día.

    La empresa de servicios financieros Charles Schwab Corp., con sede en Nueva York, reconoce la importancia de las relaciones basadas en la confianza, tanto en los negocios como en el lugar de trabajo. En su declaración de valores corporativos aparece la confianza en el acrónimo FERSTT, correspondiente (en inglés) a Equidad, Empatía, Sensibilidad, Lucha, Honradez digna de confianza y Trabajo en equipo.

    "Tratamos la confianza de los empleados como si fueran sistemas", dice Michael Applebee, vicepresidente para el desarrollo organizativo. "Nos consideramos los custodios de las esperanzas económicas de nuestros clientes. El eslabón que nos une con el cliente y mantiene la confianza que éste pone en nosotros es el empleado, así como la confianza que ponen el uno en el otro y en la dirección de la empresa".

    Sin embargo, a pesar de la aceptación g eneralizada de que la escasez de confianza puede perjudicar a las organizaciones, no todos están convencidos de que la confianza es un factor que puede o debería manipularse. En un reciente número de Academy of Management Review, los investigadores Blair Sheppard y Dana Sherman, del Instituto Empresarial Fuqua de la Universidad Duque en Durham (Carolina del Norte), presentan un estudio de publicaciones e investigaciones, donde la persona de negocios confiada aparece como un cándido en el mundo del temible cliente. Entre sus ejemplos citan a:

  • Proveedores que se habían mudado para estar más cerca de su cliente, supuestamente digno de confianza, pero luego el cliente le quitó el negocio.
  • Empleados, que tontamente comprometen sus vidas profesionales con empresas que fracasan.
  • Trabajadores que se emplean en determinadas empresas, atraídos por las oportunidades de promoción y desarrollo que prometen, pero luego descubren que han sido víctimas de publicidad exagerada.
En pocas palabras, este punto de vista sostiene que, en el mundo de los negocios, confiar suele ser imprudente cuando no totalmente irracional. Si pedimos a las personas que bajen la guardia, podemos dejarles expuestos a la desilusión y a un grave perjuicio.

    También se ha dedicado bastante estudio a la "capacidad para confiar", donde se sugiere que la disposición para confiar en personas o instituciones varía según el sujeto. Se trataría de una característica personal que queda reforzada o inhibida en ciertas clases de trabajo. En el ejercicio del periodismo o de la imposición de la ley, por ejemplo, andar con sospechas puede brindar beneficios personales y profesionales. No todas las personas en una organización estarían dispuestas a tener más confianza, a pesar de los esfuerzos bien intencionados de la dirección.

Pero si usted se atreve

    En vista del efecto de la confianza en las organizaciones o, para ser más exacto, de los posibles perjuicios si falta ésta, advertencias tales como las que señalan Sheppard y Sherman tienden a ser ignoradas, sin reparar en su posible mérito. La mejora de las relaciones con los empleados y clientes a través del fomento de confianza tiene un atractivo sumamente seductor. Es más sexy eso que, por ejemplo, mejorar la puntualidad de la entrega de productos o elaborar un sistema de promoción de empleados en la empresa.

Pero aumentar la confianza en la organización es más difícil y mucho más sutil que ampliar el software para actualizarlo o preparar un nuevo plan de márketing. La confianza evoluciona con el tiempo, puede derrumbarse en un instante pero se recupera muy lentamente.


     Sin embargo, se pueden recoger algunas pistas al respecto, estudiando el trabajo de los investigadores y las prácticas de aquellas organizaciones que destacan por el alto grado de confianza.
    Después de haber estudiado catorce empresas donde se mantienen extraordinarias relaciones con los empleados y con los clientes, el profesor Berry llegó a la conclusión de que, "independientemente de su envergadura, las empresas prósperas funcionan como grandes familias. Hemos observado en este estudio que la confianza que reina en la empresa se sostiene con conductas propias de una familia". El profesor ha observado que esas conductas de gran familia se manifiestan en las empresas de cinco maneras:

Reuniones de familia.
 

"Los miembros de familias muy unidas se reúnen periódicamente para comunicarse, intercambiar ideas, festejar cosas, solucionar problemas juntos, consolarse, ayudarse o disfrutar de su compañía. Lo mismo hacen los miembros de organizaciones fuertes", explica el profesor Berry y señala a Enterprise Rent a Car, a la cadena de Supermercados Ukrop y a Midwest Express Airlines, como ejemplos de empresas que celebran "reuniones de toda la tripulación" con regularidad, para:

  • Rresponder a las preguntas de los empleados,
  • Entregar premios y,
  • En general, para mantener a todos informados de los planes y de la situación de la organización.

Trato sencillo como en familia

 

"En las organizaciones fuertes, los directores son accesibles, cordiales y se preocupan por los trabajadores", dice el profesor Berry. "< b>Las relaciones son individualizadas, abunda el respeto mutuo y se cultiva la confianza". El profesor señala el fenómeno del "tuteo" en los ejemplos que ha estudiado, tales como Midwest Express Airlines, a cuyo director general Tim Hoeksema todo el mundo llama sencillamente Tim, o como The Container Store, donde los empleados también llaman a los propietarios por sus nombres de pila: Garrett Boone, Kip Tindell y Sharon Tindell.

Honor de la familia

 

En las empresas que gozan de mucha confianza entre el personal, también los directores confían en los empleados. Es raro encontrar un reloj de fichar, y el trabajo realizado fuera de la oficina es muy común. Los directores dedican poco tiempo a controlar el trabajo de los empleados o a censurar sus errores. En Miller SQA, que es una división de la fábrica de muebles de oficina Herman Miller, de Michigan, los empleados de la fábrica apuntan sus propios horarios. El sistema se basa en la honradez.

Trato justo como en familia

 
Características de este punto
  • Pago según el rendimiento
  • Equidad
  • Promoción interna
  • Premios basados en los méritos

La vemos en el caso de Custom Research Inc., empresa de Minneapolis dedicada a la investigación de mercado y galardonada en 1996 con el Baldrige National Quality Award. Cuando los fundadores de la empresa se enteraron de que únicamente tendrían 50 entradas para la ceremonia de entrega del premio, las echaron a suerte entre sus 105 empleados para ver quién asistiría.

A gusto como en familia

 

Torneos deportivos en la empresa, comilonas, bromas y, de vez en cuando alguna tontería, son cosas aceptables. "Únicamente aquellas empresas que se preocupan por sus empleados son capaces de agradecer su duro trabajo, invirtiendo en su alegría y sonrisas", explica el profesor Berry.

Las cosas mundanas que cuentan

    También el anteriormente mencionado autor y consultor de desarrollo de organizaciones, Dennis Reina aporta sus observaciones sobre el fomento de la confianza. Durante los últimos cuatro años, él y su mujer Michelle Reina, coautora del citado libro, han estado estudiando las medidas tendientes a crear confianza que han emprendido 125 "líderes" en 75 organizaciones pertenecientes a 19 sectores industriales diferentes. Descubrieron que la clave de la gestión de la confianza está en seis conductas concretas, aunque un tanto mundanas, de la dirección.

1. Gestión de expectativas.

"Si el jefe deja bien claro qué es lo que se espera de los empleados y luego, cuando cumplen esas expectativas, se lo reconoce con la misma ostentación, entonces les inspirará confianza como persona consecuente".

Reina admite que no todas expectativas pueden definirse explícitamente. "Las expectativas implícitas, las reglas sobre ‘la forma de hacer las cosas aquí’ pueden acarrear problemas. Los directores deben reflexionar sobre las reglas no escritas y hacerlas explícitas en lo posible".

 

2. Establezca límites.

" Donde los límites son bien claros prospera la confianza, porque queda definido el papel de cada persona dentro de la organización y queda indicado cómo debe actuar en relación con los demás".

Algunos teóricos sostienen que las fronteras separan a las personas, pero la realidad es que pueden contribuir en los contactos entre ellas, al servirles como puntos de intercambio y favorecer el desarrollo de relaciones.

3. Delegue correctamente.

La delegación, que es la forma de distribuir y asignar el trabajo, brinda una gran oportunidad para fomentar la confianza.

  • La inspira el superior cuando explica quiénes van a realizar las distintas tareas y el por qué de esas asignaciones.
  • La inspira con el cuidado que pone en que la responsabilidad que delega vaya acompañada de la correspondiente dosis de autoridad.
  • Y también, cuando demuestra que es consecuente en sus delegaciones.

Así, los empleados no sienten que se les asigna tareas que no podrán realizar. La discusión del reparto de tareas puede ser, en sí misma, un proceso que fortalezca la confianza.

 

4. Promueva la reciprocidad.
"Si uno apoya las metas del empleado y le invita a que apoye las de uno, se establece una relación de mutuo beneficio y dependencia. El poner la consecución de metas propias en las manos de otra persona, es decir, el arriesgarse con ella, es una invitación a la confianza por definición."

 

5. Cumpla lo acordado
Cumplir la palabra dada es la manera más sencilla de demostrar que se es digno de confianza. Llámelo "hacer lo que predicas", pero no lo considere trivial sólo porque parezca tan obvio. Cuídese de prometer únicamente aquello que pueda dar o hacer, dice Dennis Reina.

 

6. Sea consecuente.
Es importante ser previsible y fiable. "Nadie confía en personas que percibe como imprevisibles". Al mismo tiempo, Reina advierte: "en un ambiente volátil y cambiante, ser consecuente puede ser interpretado como inflexibilidad. No hay una respuesta fácil ante ese dilema; algunas situaciones requieren flexibilidad".

    También Horst Bergman, Katheleen Hurson y Darlene Russ- Eft, autores de Everyone a Leader (John Wiley & Sons, 1999) han estudiado las características del liderazgo. Constataron que la credibilidad y la confianza se ganan a través de acciones día a día, sobre todo eligiendo lo correcto en situaciones difíciles. Sus estudios les han convencido de que "es una necesidad humana confiar en los líderes en cuyas manos nos ponemos y respetarles. Cuanto menos conocido y más traicionero es el camino, tanto más seguros queremos estar de que nuestros líderes están a la altura de su cometido", aseguran. "Buscamos un líder con la pericia técnica necesaria, pero lo que realmente queremos es a alguien que tenga lo que hay que tener".

    A continuación describen cinco prácticas de líderes que tienen una alta confianza por parte de sus empleados:

  • Hacen presentaciones que inspiran confianza.
  • Hacen lo que es correcto.
  • Asumen retos duros.
  • Establecen fuertes sentimientos propios y de los demás.
  • Confían en sí mismos.

 

Simón el ingenuo

    Si todas estas recetas parecen más bien ingenuas, es porque la confianza es uno de esos factores que "se conocen cuando se sienten" y que sólo es difícil de manejar cuando te esfuerzas para que le resulte fácil a otra persona.

Básicamente, para conseguir confianza hay que ser digno de ella, y no a veces sino siempre. Tal y como parece advertir gran parte de los investigadores, la confianza es un examen que se salva o se pierde todos los días. No es algo que se pueda construir y no preocuparse más.

 

    A los que creen en la importancia de la confianza en el trabajo y en los negocios, les parece conveniente prestar constante atención al problema. Tal y como lo escribe Michael Applebee de Schwab Corp., "Creo que se trata de una gran oportunidad y de un desafío. Creemos que, en nuestro caso, se trata de una de las competencias fundamentales. La utilizamos en nuestras evaluaciones así como en la planificación de promociones y desarrollo. Además, la evaluamos con nuestro proceso de feedback de 360 grados".

    En otras palabras, si la confianza es lo bastante importante para preocuparnos, también lo es para evaluarla y gestionarla. Es un poco más escurridiza para tratarla que, digamos, el estudio de desempeño o la formación para trabajar con el teléfono, pero es precisamente debido a eso que la buena dirección es un arte y no una ciencia.

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Ron Zemke