|
La
formación en la empresa
tiene necesidad, más que
ninguna otra, de estar
cortada a medida, diseñada para
que produzca resultados en
el mismo puesto de trabajo. Por eso
su metodología, objetivos
específicos y contenidos
deben estar muy bien
definidos con el fin de alcanzar los
resultados
deseados
|
 |
La
formación no puede
estar aislada del entorno donde
se van a desarrollar "de
verdad" sus
contenidos.
Es
precisamente el influjo
de todo lo que rodea y condiciona
a un puesto de trabajo
(funciones y responsabilidades,
relaciones
jerárquicas,
comunicación dentro y fuera de
la empresa, plazos,
incidentes, condiciones físicas,
situación, etc.) lo que los
define como tal.
|
|
 |
|
Los
mejores resultados, por lo
tanto, se darán en situaciones
en las que estos factores
estén presentes e interactúen
con el proceso de
formación, es decir, aquella que se
desarrolla
en el mismo puesto de
trabajo dentro de la jornada
laboral.
|
Nos
referimos, por supuesto, a la
formación
por tutorías.
- Partimos de que
las necesidades de formación
han sido ya definidas
- y los sujetos
asignados a las respectivas
acciones formativas.
Nos
centramos en un sólo individuo
para describir todo el proceso.
Si algo es preciso en la formación
por tutorías es, además
del formando, un tutor. Este
deberá cumplir una serie de funciones
mínimas necesarias para el
desempeño de su papel:
 |
Ser
un profesional
experimentado en la disciplina
objeto
de la
formación. |
 |
Pertenecer
a la organización.
En
ocasiones esto no es
posible por diferentes razones: no
disponer de tiempo,
estar geográficamente alejado
del formando, no
disponer de suficientes tutores, etc. En
esos casos se puede
recurrir a tutores externos apoyados
en colaboradores
dentro de la empresa.
|
 |
Preferiblemente
voluntario.
O
al menos que no
declare resistencias o desacuerdos a
aceptar
su papel y las
responsabilidades que
supondrá.
|
 |
Aceptado
por el formando.
En
el caso en que éste
vete al tutor que se le asigne
(por desavenencias
personales, falta de credibilidad
profesional,
etc.), deberá asignarse
otro tutor. Una imposición
de este tipo puede ser
causa directa para malograr el proceso
de
formación.
|
 |
No
necesariamente único,
pues podrá y deberá
(en determinados casos)
auxiliarse por un técnico cualificado
en los contenidos de
formación. |
 |
No
será forzosamente un
superior jerárquico.
Siempre
que se habla de tutor
se piensa en el superior inmediato
del formando, pero,
dependiendo de su disponibilidad o
coincidencia
con la disciplina
específica del formando, se sustituirá
por otro profesional
escogido sobre criterios de experiencia,
conocimientos y
capacidad pedagógica y de
motivación.
|
|
Conocer
el tiempo que el o los formandos
van a estar asignados al tutor es
fundamental,
tanto para unos como para otros,
y su duración dependerá
de la envergadura del proyecto a
abordar y de los objetivos a alcanzar.
Nos encontramos procesos de
formación por tutoría de dos
o tres meses hasta dos o tres
años.
El/los
formando/s van a asumir la
ejecución de funciones y tareas
encomendadas
con diferente y progresivo grado
de responsabilidad y dificultad. En
función
de quién y con quién se forma,
así como qué
tipo de tareas ha de asumir en
su periodo formativo, se dan las
siguientes
combinaciones:
| |
Serie
de tareas
independientes |
Serie
de tareas
encadenadas |
Proyecto
global |
|
Sólo
un
formando
|
|
|
|
|
Un
individuo (formando) con
otros (no formandos)
|
|
|
|
|
Un
equipo de
formandos
|
|
|
|
 |
Serie
de tareas
independientes |
| |
Se
aborda la resolución de tareas
concretas hasta que el plazo
fijado para la tutoría lo
permita, sin necesidad de una
conexión
entre ellas pero con la
garantía de que cubran lo mejor
posible
las situaciones y problemas
más frecuentes e importantes que
el formando se va a encontrar
en su puesto de trabajo. |
 |
Serie
de tareas
encadenadas |
| |
El
objetivo es el mismo que en
el caso anterior, solo que ahora las
tareas
forman parte de un todo más
amplio con relaciones entre sí
en función de un objetivo
común. |
 |
Proyecto
global |
| |
Se
trabaja sobre un proyecto
ambicioso en el que intervienen
diferentes
personas, y en el que el
formando deberá asumir distintos
puntos
de vista desde diversas
posiciones funcionales. Se intenta que
a través
de la rotación se enfoque el
proceso de entrenamiento desde
un punto de vista integral,
conociendo las premisas del proyecto y
tomando parte activa en su
diseño, planificación, ejecución
y control. |
La
tutoría se puede ejercer sobre un
sólo formando o varios,
trabajando cada uno de ellos
sólo o en equipos de trabajo, los
cuales pueden estar compuestos
por otros formandos, aunque no será
un imperativo. Esos grupos han
de contar con tutorías personalizadas,
y mejor si se mantiene un tutor
para cada
formando.
Asimismo
se aprovechan tres factores que
suponen una ventaja sobre el sistema
tradicional
de formación para obtener un
enriquecimiento del proceso de
aprendizaje
y una evidente mejora en la
calidad de los resultados:
- El asesoramiento
del tutor y el consiguiente feed-
back continuo que éste proporciona
al formando a la hora de
progresar en su proceso de
aprendizaje.
- La interacción
con otros individuos (ya sean o
no formandos) en durante el proceso
de tratamiento y resolución e
problemas.
- Periodo de
formación
más amplio, lo que permite una
mayor flexibilidad en la necesidad
de modificar trayectorias de
aprendizaje
De
esta manera se posibilita que el
proceso de análisis y solución
de problemas pase de una
estructura serial a otra en espiral,
sometida
a una revisión continua a partir
de la retroinformación
que se está
recibiendo.
La
tutoría seguirá las siguientes
etapas:
|
1.
Asimilación en el puesto de
trabajo.
|
- En
cualquiera
de los casos mencionados
se comienza por un periodo de
asimilación
de la información en las
situaciones de trabajo: punto
de partida, recursos
necesarios y disponibles, objetivos,
puntos
críticos, etc.
- A
través
de la rotación sobre
funciones se accede a ese
planteamiento integral del
aprendizaje del que ya se ha hablado.
- Al final
de la etapa se reunirán el
tutor y el formando para analizar
la marcha de la formación
y modificar lo que sea necesario,
así como para planificar la
siguiente etapa
|
|
2.
Intervención sobre las
tareas.
|
|
En un
segundo
momento se interviene
directa y activamente sobre las tareas
planteadas
y en las fases vitales del
proyecto, asumiendo
responsabilidades
directas en los resultados,
bien de parcelas concretas, bien de
vertientes complejas del
proyecto.
En
definitiva,
ejercerá nuevas
funciones en base a la valoración
de su tutor y de la
importancia de los temas
encomendados para
el resultado final. Al
igual que en la primera etapa, se
reunirán
tutor con formando para
revisar lo realizado y planificar lo
próximo.
|
|
3.
Asunción de
responsabilidades cada vez
mayores.
|
|
Es imperativo de esta fase
el que el formando asuma la
responsabilidad
sobre temas importantes o
sobre personas que van a realizar
tareas
bajo su dirección
(depende siempre del tipo de puesto
de que se trate y los
requerimientos que presente).
Se
necesita, pues, "rematar" la
formación con mayores
exigencias sobre el
formando, donde pueda aplicar y
demostrar
lo aprendido y garantizar
con ello haber alcanzado un nivel de
capacitación
óptimo.
En este periodo se hacen
fundamentales los informes
de resultados que el tutor ha de emitir
y discutir con su superior para definir
los progresos del formando y perfilar
su trayectoria profesional en la
empresa. Por otra parte, es necesario
depurar metodologías y sistemas de
trabajo a través de las oportunas
reuniones de tutores,
independientemente de si han
participado o no en el mismo grupo de
entrenamiento o si pertenecen a la
misma disciplina
profesional.
|
Se
ha querido proporcionar en este
artículo una aproximación
somera a este tipo de formación
con la intención de sensibilizar,
sin profundizar en la
metodología, en un sistema
probadamente efectivo
pero que no es corriente
encontrar en nuestro país más que
bajo fórmulas de asesoría
informal. Las tendencias, por
otra parte, apuntan al giro que la
formación dará a medio
plazo hacia este tipo de
fórmulas, algo que no es nuevo, ni
mucho
menos, pero que nos impone la
obligación de revisar mejores métodos
para nuestros
objetivos.

Agradecemos a Javier
Baltanás Gentil, Gerente de
Consultoría de Griker Orgemer,
la redacción de este artículo.
|