Número 18 ,  Marzo  2002
Versión digital de Training & Development Digest.

27/03/2002
Formación por tutorías


La formación en la empresa tiene necesidad, más que ninguna otra, de estar cortada a medida, diseñada para que produzca resultados en el mismo puesto de trabajo. Por eso su metodología, objetivos específicos y contenidos deben estar muy bien definidos con el fin de alcanzar los resultados deseados

La formación no puede estar aislada del entorno donde se van a desarrollar "de verdad" sus contenidos.

Es precisamente el influjo de todo lo que rodea y condiciona a un puesto de trabajo (funciones y responsabilidades, relaciones jerárquicas, comunicación dentro y fuera de la empresa, plazos, incidentes, condiciones físicas, situación, etc.) lo que los define como tal.

Los mejores resultados, por lo tanto, se darán en situaciones en las que estos factores estén presentes e interactúen con el proceso de formación, es decir, aquella que se desarrolla en el mismo puesto de trabajo dentro de la jornada laboral.

   Nos referimos, por supuesto, a la formación por tutorías.

  • Partimos de que las necesidades de formación han sido ya definidas
  • y los sujetos asignados a las respectivas acciones formativas.

    Nos centramos en un sólo individuo para describir todo el proceso. Si algo es preciso en la formación por tutorías es, además del formando, un tutor. Este deberá cumplir una serie de funciones mínimas necesarias para el desempeño de su papel:

Ser un profesional experimentado en la disciplina objeto de la formación.

Pertenecer a la organización.

    En ocasiones esto no es posible por diferentes razones: no disponer de tiempo, estar geográficamente alejado del formando, no disponer de suficientes tutores, etc. En esos casos se puede recurrir a tutores externos apoyados en colaboradores dentro de la empresa.

Preferiblemente voluntario.

    O al menos que no declare resistencias o desacuerdos a aceptar su papel y las responsabilidades que supondrá.

Aceptado por el formando.

    En el caso en que éste vete al tutor que se le asigne (por desavenencias personales, falta de credibilidad profesional, etc.), deberá asignarse otro tutor. Una imposición de este tipo puede ser causa directa para malograr el proceso de formación.

No necesariamente único, pues podrá y deberá (en determinados casos) auxiliarse por un técnico cualificado en los contenidos de formación.

No será forzosamente un superior jerárquico.

    Siempre que se habla de tutor se piensa en el superior inmediato del formando, pero, dependiendo de su disponibilidad o coincidencia con la disciplina específica del formando, se sustituirá por otro profesional escogido sobre criterios de experiencia, conocimientos y capacidad pedagógica y de motivación.

 

     Conocer el tiempo que el o los formandos van a estar asignados al tutor es fundamental, tanto para unos como para otros, y su duración dependerá de la envergadura del proyecto a abordar y de los objetivos a alcanzar. Nos encontramos procesos de formación por tutoría de dos o tres meses hasta dos o tres años.

    El/los formando/s van a asumir la ejecución de funciones y tareas encomendadas con diferente y progresivo grado de responsabilidad y dificultad. En función de quién y con quién se forma, así como qué tipo de tareas ha de asumir en su periodo formativo, se dan las siguientes combinaciones:

 

  Serie de tareas independientes Serie de tareas encadenadas Proyecto global
Sólo un formando
Un individuo (formando) con otros (no formandos)
Un equipo de formandos

 

Serie de tareas independientes
      Se aborda la resolución de tareas concretas hasta que el plazo fijado para la tutoría lo permita, sin necesidad de una conexión entre ellas pero con la garantía de que cubran lo mejor posible las situaciones y problemas más frecuentes e importantes que el formando se va a encontrar en su puesto de trabajo.
Serie de tareas encadenadas
      El objetivo es el mismo que en el caso anterior, solo que ahora las tareas forman parte de un todo más amplio con relaciones entre sí en función de un objetivo común.
Proyecto global
      Se trabaja sobre un proyecto ambicioso en el que intervienen diferentes personas, y en el que el formando deberá asumir distintos puntos de vista desde diversas posiciones funcionales. Se intenta que a través de la rotación se enfoque el proceso de entrenamiento desde un punto de vista integral, conociendo las premisas del proyecto y tomando parte activa en su diseño, planificación, ejecución y control.

    La tutoría se puede ejercer sobre un sólo formando o varios, trabajando cada uno de ellos sólo o en equipos de trabajo, los cuales pueden estar compuestos por otros formandos, aunque no será un imperativo. Esos grupos han de contar con tutorías personalizadas, y mejor si se mantiene un tutor para cada formando.

     Asimismo se aprovechan tres factores que suponen una ventaja sobre el sistema tradicional de formación para obtener un enriquecimiento del proceso de aprendizaje y una evidente mejora en la calidad de los resultados:

  • El asesoramiento del tutor y el consiguiente feed- back continuo que éste proporciona al formando a la hora de progresar en su proceso de aprendizaje.
  • La interacción con otros individuos (ya sean o no formandos) en durante el proceso de tratamiento y resolución e problemas.
  • Periodo de formación más amplio, lo que permite una mayor flexibilidad en la necesidad de modificar trayectorias de aprendizaje

    De esta manera se posibilita que el proceso de análisis y solución de problemas pase de una estructura serial a otra en espiral, sometida a una revisión continua a partir de la retroinformación que se está recibiendo.

    La tutoría seguirá las siguientes etapas:

1. Asimilación en el puesto de trabajo.
  • En cualquiera de los casos mencionados se comienza por un periodo de asimilación de la información en las situaciones de trabajo: punto de partida, recursos necesarios y disponibles, objetivos, puntos críticos, etc.
  • A través de la rotación sobre funciones se accede a ese planteamiento integral del aprendizaje del que ya se ha hablado.
  • Al final de la etapa se reunirán el tutor y el formando para analizar la marcha de la formación y modificar lo que sea necesario, así como para planificar la siguiente etapa

2. Intervención sobre las tareas.

En un segundo momento se interviene directa y activamente sobre las tareas planteadas y en las fases vitales del proyecto, asumiendo responsabilidades directas en los resultados, bien de parcelas concretas, bien de vertientes complejas del proyecto.

En definitiva, ejercerá nuevas funciones en base a la valoración de su tutor y de la importancia de los temas encomendados para el resultado final. Al igual que en la primera etapa, se reunirán tutor con formando para revisar lo realizado y planificar lo próximo.


3. Asunción de responsabilidades cada vez mayores.

Es imperativo de esta fase el que el formando asuma la responsabilidad sobre temas importantes o sobre personas que van a realizar tareas bajo su dirección (depende siempre del tipo de puesto de que se trate y los requerimientos que presente).

Se necesita, pues, "rematar" la formación con mayores exigencias sobre el formando, donde pueda aplicar y demostrar lo aprendido y garantizar con ello haber alcanzado un nivel de capacitación óptimo.

En este periodo se hacen fundamentales los informes de resultados que el tutor ha de emitir y discutir con su superior para definir los progresos del formando y perfilar su trayectoria profesional en la empresa. Por otra parte, es necesario depurar metodologías y sistemas de trabajo a través de las oportunas reuniones de tutores, independientemente de si han participado o no en el mismo grupo de entrenamiento o si pertenecen a la misma disciplina profesional.

 

 

    Se ha querido proporcionar en este artículo una aproximación somera a este tipo de formación con la intención de sensibilizar, sin profundizar en la metodología, en un sistema probadamente efectivo pero que no es corriente encontrar en nuestro país más que bajo fórmulas de asesoría informal. Las tendencias, por otra parte, apuntan al giro que la formación dará a medio plazo hacia este tipo de fórmulas, algo que no es nuevo, ni mucho menos, pero que nos impone la obligación de revisar mejores métodos para nuestros objetivos.


Agradecemos a Javier Baltanás Gentil, Gerente de Consultoría de Griker Orgemer, la redacción de este artículo.

Javier Baltanás Gentil